miércoles, 21 de noviembre de 2012

La huella







Linternas de papel  en el amanecer pudieran alumbrar residuos  de recelo,

Dudas que mortifican en  las vísceras, profundas  hendiduras en  carne viva,

Oscuras cuevas  del inconsciente  y sin embargo en la eternidad del infinito,

Lejanas montañas como pantalla reveladora  entre el miedo y el espacio íntimo, 

Sin definición, manifiesta y saca a la luz del día sobrante veneno infecundo  

Sabia naturaleza  aprovecha como nutriente  para cosechar  fértiles tierras  de un futuro incierto.


Cimas blanquecinas en el horizonte dispensan esperanza, aire puro rellenan los pulmones,

Y, en exhalación,


Confuso soplo  evapora en el más allá para pegarse en una pared de goma acolchada color púrpura,

Recuerdos fosilizados configuran un dibujo cuyas aristas con el tiempo, lento remedio,


Suavizante  como bálsamo cuyo aroma a rosas tan volátil como sutil desaparece  en el éter, 

Aparentemente sin dejar rastro alguno.



2 comentarios:

  1. qué versos tan Barrocos, me recuerdan a un soneto de Góngora sobre la belleza. Besos.

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  2. Hola Alex! es todo un halago vienendo de ti,gracias mil.Besos.

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