sábado, 29 de septiembre de 2012

Luna de setiembre













Sintiendo paz en tiempos de caos.

Me gustaría transmitir unas palabras y el sentimiento  de paz que siento cuando a pesar de que es luna llena y casi siempre me trastoca de alguna manera, miro en este día lluvioso las gotas se deslizan una tras otra en el cristal de la ventana, sin dejar huella, permite ver el cielo gris claro cuyas nubes condensadas pesan sobre el techo de la ciudad y contrasta curiosamente con mi estado interior…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sin Título



El brilla como una luz en medio del frío polar
extirpando  el  mal de la soledad  ,lucha
contra el peso de su sufrimiento , una lápida
que la noche le impone como cruda realidad
corazón abandonado por el beso sangriento
de una flor cristalizada entre sus delicados dedos
a punto de escurrirse liberando en el  lejano cielo
trozos que se irán volando como pájaros migran
a otras tierras muy lejanas de más  abundancia
y a pesar de  su mano vendada, sus miedos
tiemblan recordando el abrazo caluroso,
                         en el
sótano de su mente sueña y teme como peligran
las estrellas de fuego que nunca podrá olvidar 
reflejados  en los ojos de aquel ser etéreo
aquel  ángel decaído por la desesperanza
y lanza a través  de los espejos del armario
el  último rayo centelleante de cariño puro
deseando despertar e irradiar  incondicional
amor y respeto, custodiando en sí su alma  
para la eternidad.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Las caricias de un ángel





Un  ensueño de un día entre dos aguas mi mente entumecida aspira y sedienta del
recuerdo al aroma a flores exóticas tailandesas que aísla todo mi ser y me transporta en
el silencio casi sobrenatural  que planea como una suave brisa marina acariciando mi pelo.
Una paz interior envuelta en una burbuja protectora en el espacio tiempo donde la eternidad parece cobrar sentido. 
 Nada puede interrumpir esos momentos de éxtasis inexplicable en los que a ratos deseo  ver  los ojos del ángel guardián que los propicia.

Tan solo puedo sentir el tacto de sus alas, suaves plumas rozando mi piel y las hojas aún verdes de los árboles circundantes vistas desde el suelo recubierto de ramas, hojas caídas y tierra húmeda.

Esa tranquilidad que ruego en el fondo de mi alma que no me abandone jamás, una pausa en el infinito entre dos miradas distintas, el horizonte del mar y las vistas del parque.

Sé que en algún instante todo desvanece  y por eso lo disfruto el doble, el sueño se acaba porque el tiempo es el que separa e  impone inexorablemente  sus límites.
Despierto 

Ya no estoy allí pero atesoro la memoria de esos momentos que permanecen  intactos en mi recuerdo…